Archivo de Etiquetas de 'Series Finale'

Dollhouse, se acabó lo que se daba…

Cuando hablábamos de Dollhouse a principio de esta temporada, ya se anunciaba que la cosa se ponía complicada así que no teníamos demasiadas esperanzas en esta serie, muchos nos conformábamos con que hubiera un final, aunque hubiera sido uno un tanto apresurado; podemos darnos con un canto en los dientes con haber podido disfrutar de 13 episodios completos, los que estaban previstos para esta temporada.

El problema con Dollhouse, que es común con muchas series, es que cuando tienes algo que te reservas para el final corres el serio peligro de comértelo con patatas, y quizás esa fue la gran cagada de Whedon, el haber llenado la primera temporada con demasiados episodios procedimentales (con perdón), se tardó demasiado en entrar en el meollo de la trama, mucho más interesante para los espectadores “frikis” que las misiones de Echo. No me entendáis mal, yo soy un gran defensor de los procedimentales, a veces uno necesita seguir una serie en la que si te quedas dormido y te pierdes el final de un episodio no se trate de una tragedia irreparable, pero lo de mezclar un arco que se alarga durante una o varias temporadas completas con episodios autoconclusivos no siempre es una buena idea (aunque puede funcionar, a  X-Files o Fringe me remito)

Tampoco debemos de juzgar a Dollhouse por su audiencia, por lo que a mí respecta con que una serie tenga 1 espectador que le guste, y ese sea yo, ya tengo suficiente, pero es evidente que ésta, la falta de ella, ha condicionado el desarrollo de la misma, tras una primera temporada, que he de confesar que a mí me gustó, que podríamos calificar cómo un fracaso, en la segunda temporada el “tío Josh” se decidió a darle un final lo más digno posible a la historia, al menos esta vez no le pasó cómo en Firefly en la que tuvo que inventarse un final en forma de Película (Serenity) que a pesar de ser muy buena es más una secuela que un cierre. Esta vez Whedon ya nos dejó marcado hasta dónde tenía pensado llegar con el perturbador episodio Epitaph One que transcurría en un futuro en que se planteaba un “worst case scenario” en que la tecnología de impresión de personalidades se les ha ido de las manos. Así que en realidad teníamos 2 tramas que cerrar, la trama principal y la creada por Epitaph One, el resultado de ambas ha sido un tanto desigual.

En la primera, la historia fue atando la mayor parte de los cabos que habían quedado sueltos, hemos visto cómo algunos personajes iban ganando relevancia, sobre todo la pareja Victor/Tony y Sierra/Priya (la impersonación que hace “Victor” de Topher es memorable) y se ha ahondado en las implicaciones éticao/filosóficas de la posibilidad de implentar una personalidad ajena en un cuerpo; yo en ese aspecto puedo darme por contento con la manera en que se desarrollan los acontecimentos aunque todo no debe de quedar tan cerrado cómo se da a entender ya que se da lugar a la segunda trama.

En la trama apocalíptica que vemos en el último episodio “Epitaph Two:Return” y cómo escenario futuro probable en “The Attic” vemos cómo toda la toda la pandilla tiene que salvar un mundo en el que la posibilidad de implantar una personalidad de manera remota desencadena una especie de locura colectiva en la mayor parte de la gente que se dedicar a matar y probablemente comerse a los que no han sucumbido, todo se resuelve, en mi opinión, de una manera bastante apresurada, sin sacar todo lo que se podría de una historia que podría haber dado para bastante más, pero quizás es cosa mía, a mí es que lo apocalípctico me puede.

No sabría decir que sabor de boca me deja, hemos tenido muy buenos momentos y episodios bastante memorables y algunas cagadas de bulto, quizás el señor Whedon, conocedor cómo es de la industria podría haber procurado lanzar un par de huesos para evitar ser devorado por los perros. A mí personalmente me parece que la elección de la actriz que encarna a Echo ha sido equivocada, pero seguramente también sea cosa mía, la Dushku no me gusta un pelo; a cambio he podido disfrutar de la breve intervención de Summer Glau, una debilidad personal mía, aunque tras la rehabilitación de Nathan Fillion probablemente sea una de las mayores “series killer” del actual panorama televisivo.

No se vayan todavía, aún hay más…

Mmmmmmm, que raro, huele como a muerto

La verdad es que a estas alturas hablar del final de Prison  Break es casi como soltar la primicia de la muerte de Chanquete (peassso cliffhanger!!!!) pero bueno, uno tiene sus obligaciones, y después de dar la matraca con esta serie durante 4 temporadas habrá que despedirse de ella cómo se merece, bueno, no… seremos benévolos.

NOTA: Spoilers.

Lo cierto es que la serie se había convertido casi en una parodia, una especie de misión imposible sin demasiadas ínfulas, y con todo y con ello esta quizás es junto con la primera de las temporadas más entretenidas, en parte porque al haber gastado ya la poca credibilidad que le quedaba, no han tenido demasiados reparos en hacer uso de los recursos más clásicos del culebrón: la madre de Maikol, no estaba muerta (que estaba de parranda), Scylla es el típico mcguffin que sin embargo luego debe de haber terminado en algún cajón en Quantico, y por no hablar del desenlace, tanto follón para que luego aparezca Kellerman, que tampoco estaba muerto (que estaba tomando cañas, lerelelelelelele) que tampoco era malo (aunque para no serlo era bastante hijoputa el tío) y les concede el indulto a todos. pero como todo no podía ser tan bonito a Maikol le empieza a sangrar la nariz, así que deja a Sarah viuda y a Maicol Jr. huerfanito, ¿no os lo había dicho? Sarah estaba embarazada, y yo que estaba convencido de que se estaban reservando para el matrimonio (aunque los bichitos de Maicol seguro que on capaces de saltarse 3 métodos anticonceptivos a la vez), todo esto lo descubimos en la típica escena que ocurre 3 años más tarde con la que se termina todo.

¿Todo? no, todo no, porque se sacaron de la mano una secuela/precuela titulada “Prison Break: The Final Break” en forma de tv-movie de 2 horas ¿necesaria? no, ¿aporta algo? tampoco, pero seguramente la veréis y ya podréis olvidar la serie sin demasiados remordimientos de conciencia. Por si aún así necesitáis más información, la trama va de que esta vez meten a Sarah en la cárcel por matar a la madre de Maikol (si lo que tenían era que darle una medalla) y se juntan otra vez para sacarla, cosa que hacen de una manera muy cutre y con un final que no os diré pero que ya sabéis.

Actualizado: no os lo creeréis pero cuando escribía este post no había leído este post de Vaya tele!, en todo caso es un placer comprobar que hay por ahí alguien más que piensa lo mismo que yo.

Bartlet for America

El pasado sábado termino en AXN la séptima y última temporada de El Ala Oeste de la Casa Blanca, con 2 años y pico de retraso, pero al fin hemos visto terminar esta Obra Maestra de la televisión (las mayúsculas son totalmente intencionadas)

¿Por qué me gusta “El Ala Oeste de la Casa Blanca”?
Pues porque me gusta hablar y oír hablar de política, porque a través de esta serie se nos dejaba mirar por una ventanita desde la que mirar lo que pasa en la cocina del mundo (aunque el pavo sea de mentira) y porque estaría bien que la cosa fuera así, y que los políticos sean gente inteligente y concienciada y que además te cayeran bien, vale, quizás imaginar a todo un premio Nóbel de Economía, como era Bartlet, de presidente de los EEUU haya sido una sobrada de Aaron Sorkin (aunque los estudiosos de Economía, como expertos en predecir el pasado, estén últimamente perdiendo credibilidad) sobre todo si lo comparamos con el presente.

¡Por qué amo “El Ala Oeste de la Casa Blanca”?
Por Josh Lymann, tengo que confesar que siempre ha sido mi preferido, por Donna Moss y su TSNR con Josh, por C.J. Cregg, por Toby Zieggler, por Sam Seaborn, por Joshia Bartlet, por Charlie Young, por Leo McGarry (snif) y por tantos otros personajes más o menos importantes (¿cómo olvidar a aquella Dolores Landingham?) así como invitados especiales (por ejemplo pudimos ver por primera vez la química que existe entre Bradley Whitford y Matthew Perry, que Sorkin nos volvió a brindar en “studio 60″), eso si a mandy Hampton la odiaba, menos mal que duró poco.

En definitiva, es de aquellas series que uno sabe que volverá a ver desde el primero al último episodio y a disfrutar como la primera vez, auqnue hay que confesar que se notó la marcha de Sorkin a partir de la 5ª Temporada. Como “bonus track” aunque en la séptima temporada se pisa poco la moqueta del Despacho Oval se ha visto un poco los entresijos de una campaña electoral en “yankilandia” cosa que siempre es interesante, de hecho hay quien afirma que hay bastantes paralelismos entre ambas campañas.