Adiós a FNL
Llevaba un tiempo rumiando el escribir un post acerca de Friday Night Lights, que nos dejó hace poco ya un tiempo, quizás con no demasiado ruido como ha sido tónica habitual en esta serie, aunque en mi opinión su perfil bajo es más una virtud que un defecto.
A mí particularmente esta serie me sirvió para quitarme unas cuantas anteojeras prejuiciosas, hace unos años jamás habría dado un duro por una serie sobre un grupo de chavales de un pueblo de la Texas profunda que juega al fútbol americano, o por lo menos no le habría prestado demasiada atención. El caso es que me emocionaron las historias de la gente de Dillon, un pueblo en el que el fútbol es una metáfora de sus anhelos, ilusiones y frustraciones puestas en un puñado de chavales que juegan al football con la aspiración de ganar el campeonato estatal y a más largo plazo conseguir ganarse la vida gracias a este deporte.
Uno de los aciertos de FNL es no empeñarse en conservar unos personajes juveniles eternos que deambulan por la serie sin ningún propósito aparente(*), en Friday Night Lights los personajes son importantes pero no son LO IMPORTANTE, así vimos desaparecer a Los Smash Williams, Jason Street, Lyla Garrity, Tyra Colette y compañía de las primeras temporadas que abrieron paso a los Vince Howard, Luke Cafferty, Becky Sproles y Jess Merryweather con los que terminó la serie. Ahí siguieron, sin embargo Buddy Garrity y Tim Riggins y que en realidad son la personificación misma de Dillon, de su pasado y de su futuro, estrellas efímeras del fútbol que sobrellevan lo que les va mandando la vida, generalmente más cosas malas que buenas. Y, claro, también están los Taylor, Tammy y Eric, la pareja ideal, por encima del bien y del mal, estos son una referencia no ya para Dillon sino para el universo entero.
(*) Ahora toca desdecirse de todo lo anterior y reconocer que sí que hay un personaje que deambula sin ningún propósito (y lo que es peor, sin ningún interés) esta no es otra que Julie Taylor, cuyo paso por la universidad consigue algo tan difícil como ser eterno a pesar de ser efímero; de todos modos lo pesado que se hace su personaje tiene el atenuante de que sirve para mantener el contacto con un personaje bastante interesante como el de Matt Saracen y que la historia de estos 2 termina de una manera bastante emotiva.
Otro de los puntos fuertes, en mi opinión, de esta serie es que a pesar de algunos altibajos (por ejemplo: la, en opinión de muchos, olvidable segunda temporada) se mantiene la calidad hasta el final, quizás el fútbol pasa a ser más secundario, incluso como metáfora, presentándonos unos personajes que tienen problemas mucho más reales que conseguir entrar en una universidad para escapar de Dillon. En las 2 últimas temporadas dejamos de querer a los “pijos” los Dillon Panthers para pasar a animar a los chicos del ghetto de los East Dillon Lions, en especial en la cuarta (ojo, no os asustéis, que voy a decir una burrada) en la que se viven bastante momentos más dignos del Baltimore de “The Wire” que de un pueblo de la “Texas Profunda”.
El final es agridulce, no especialmente optimista pero sin demasiados sobresaltos, con un cierto aire de que todo sigue igual, para bien o para mal.
Me gusta especialmente la entrevista emitida al final del último episodio en la que los actores que encarnaron a los principales personajes comentan sus sensaciones acerca del final de la serie, supongo que es lo que se supone que han de decir pero a mí me da la impresión de que realmente participar en FNL ha sido algo importante y significativo para ellos, me recuerdan, por ejemplo, a las que hemos escuchado a los actores de lost al finalizar la serie; en cierto modo me siento también partícipe de este sentimiento ya que esta serie también ha sido importante y significativa para mí. La echaré de menos.
Nota: este post empezó a ser redactado el 9 de Abril, hace casi 2 meses, lo he dejado y retomado unas cuantas veces así que seguramente no sea todo lo coherente y completo que debería, espero que sepáis perdonármelo.

