De Panteras a Leones

Aviso que  comentaré algunas cosas de las ocurridas durante las 4 primeras temporadas, no es mi intención spoilear demasiado pero seguramente lo haré así que a partir de ahora debes de seguir leyendo bajo tu propia responsabilidad.

La foto que ilustra esta entrada es muy vieja, no porque sea un vago y no tenga ganas de buscar una nueva (que también) sino porque nos ayuda cómo ha ido evolucionando Friday Night Lights a lo largo de las 4 temporadas que lleva ya. En cierto modo es normal, y es lógico al tratarse de una serie en la que los protagonistas son alumnos de un instituto, que haya rotación de los personajes y quizás ahí se encuentre uno de los puntos fuertes de FNL, o al menos un síntoma de que no se trata simplemente de una serie teen al uso. De esta imágen en la que aparecen los actores principales de la primera temporada se han ido Jason Street, Lyla Garrity y Brian “Smash” Williams, así como otros personajes importantes como Tyra Colette; otros siguen de una manera u otra más o menos conectados con Dillon pero poco a poco van a ir desapareciendo, al madurar las personas toman el camino que su trayectoria vital les marca y cómo personajes reales que son, esto les pasa a los chavales de FNL, no vemos tramas forzadas y elecciones personales dudosas por aquello de mantener el elenco al completo cómo puede suceder en otras series (Gossip Girl es el claro ejemplo que me viene a la cabeza)

En medio de tanto cambio esto hay 2 piedras angulares que mantienen en pie la serie: el matrimonio Taylor (con una Tammy cada vez más imprescindible) y los hermanos Riggins que representan la quintaesencia de Dillon, con sus virtudes y sobre todo con sus defectos, alrededor de ellos suceden las historias. En esta cuarta temporada nos damos cuenta de verdad de que no se trata únicamente de una serie acerca de unos chavales que juegan al fútbol, una especie de “macguffin” que tapaba las miserias de un pueblecillo de la América profunda pero ahora nos muestran estas miserias en su verdadera magnitud, con muchas escenas de “ghetto” que nos recuerdan más a las calles de Baltimore que a ese estado en el que la gente va con sombrero.

Quizás esta sea la temporada en la que menos fútbol se ha visto y nos han quitado de un plumazo a los “galácticos” Panthers, el orgullo tejano, para zambullirnos en los Lions, el equipo del barrio de los negros pobres, de luchar por el título estatal hemos visto cómo sucesivas metas terminar un partido, anotar un touchdown, vencer al peor equipo del campeonato y finalmente derrotar a los Panthers y robarles con ello la posibilidad de ir a play offs y por increíble que parezca, si hace un año nos alegrábamos por las victorias de los Panthers, ahora los vemos cómo lo que son, unos gilipollas presuntuosos. A mí el fútbol americano cómo que ni fu ni fa, pero confieso que uno de los momentos más emocionantes televisivamente hablando que he vivido este año (aparte de la revivida muerte del Dr. Green en Urgencias) fue la anotación del tanto definitivo en el último partido. Seguramente los Lions están llamados a mejorar sus logros el año que viene.

Queda una temporada más, aún queda bastante ya que esta temporada sólo ha sido emitida en TV de pago y no en abierto, en la siguiente se producirá una nueva desbandada de personajes importantes y ahí seguirán los Taylor aunque por lo visto no los Riggins,  será una larga espera pero habrá que agradecer que a pesar de que  la audiencia no funcionara viniera DirectTV al rescate, se ha mantenido el nivel de calidad sin hacer demasiadas concesiones a la audiencia teen. ¿Pero bueno, qué os estoy contando? es una serie sobre unos chavales que juegan al fútbol americano en un instituto y que se lían con las cheerleaders…

Caprica

Cuando el año pasado terminó Battlestar Galactica muchos frikis nos quedamos un poco huérfanos, se había terminado una serie de esas que se pueden considerar de referencia, cómo los pasajeros de la flota colonial, vagando por el espacio, un nombre se nos ofrecía a modo de esperanza, para ellos era la Tierra, para nosotros Caprica, la proyectada precuela prevista para BSG.

Fueron meses duros, el piloto se filtró hace ya bastante pero algunos preferimos esperar a las primeras semanas de 2010 para poder disfrutar la experiencia sin una larga espera con la miel todavía en los labios.

Ya ahora que ya han sido emitidos los 3 primeros episodios, ¿ha mercido la pena la espera? Pues no lo sabría asegurar, tiene algunos detalles muy buenos, muchos guiños a los seguidores de BSG pero lo importante, la(s) historia(s) no me terminan de enganchar.

La estética es inmejorable, incluso una extraña “intro” que chirría un poco, parece cómo de serie histórica y a fin de cuentas es en cierto modo de lo que se trata; a lo largo de esta serie hay muchísimas referencias que a los seguidores de BSG nos resultarán conocidas, hemos escuchado muchos “frak” (hasta conjugados como verbo) y “So say we all”, hemos visto el juego de “Pirámide” cómo espectáculo de masas, con grandes estadios abarrotados y multimillonarios cómo dueños de los equipos y hemos escuchado el entrañable, hemos recordado los Kubits y una vez más hemos vuelto a la confrontación entre monoteismo y politeismo, que yo al hacer la analogía con nuestro mundo asimilaría a la pugna entre la fé y la razón (aunque no me hagáis mucho caso, quizás estoy pensando demasiado en los “ying-yang” de Lost); así cómo en BSG veíamos una sociedad condensada en la que toda la población del mundo se reducía a unas pocas decenas de miles de supervientes a los ataques cylon, en Cáprica nos vamos un orden de magnitud por encima, dónde nosotros tenemos paises o continentes ellos tienen planetas. También hemos visto el nacimiento del primer cylon, poseido por la mentalidad de una quinceañera, en fin.

Como veis cuando me pongo a contar los aspectos positivos de la serie se me llena la boca al añorar BSG, sus guiños, su mitología, y ese es el problema, que ahí se acaba la cosa, ya que las distintas tramas de la serie no han conseguido engancharme, sobre todo las historias de los adolescentes (y ahí se nota que voy haciéndome mayor, pero FNL me la trago religiosamente)

Si que hay algunas cosas hay que me gustan de Caprica que no tienen que ver con la nostalgia de la serie original, por ejemplo me gusta la ambientación, aunque sea una civilización muy avanzada las ciudades se ven muy de nuestros días, incluso con detalles “vintage” cosa que a mí me gusta, cuando el futuro llegué aquí no me gustaría que todo parezca que hubiera salido de la mente de Stephen Jobs, y hablando de esto, me encanta las interfaces de usuario en forma de hoja de papel, eso es portabilidad y no el kindle.

En definitiva, me esperaba más pero aún así seguiré viendo esta serie con devoción, pero tendrán que aplicarse no sólo de los “geeks” viven las audiencias.

Dollhouse, se acabó lo que se daba…

Cuando hablábamos de Dollhouse a principio de esta temporada, ya se anunciaba que la cosa se ponía complicada así que no teníamos demasiadas esperanzas en esta serie, muchos nos conformábamos con que hubiera un final, aunque hubiera sido uno un tanto apresurado; podemos darnos con un canto en los dientes con haber podido disfrutar de 13 episodios completos, los que estaban previstos para esta temporada.

El problema con Dollhouse, que es común con muchas series, es que cuando tienes algo que te reservas para el final corres el serio peligro de comértelo con patatas, y quizás esa fue la gran cagada de Whedon, el haber llenado la primera temporada con demasiados episodios procedimentales (con perdón), se tardó demasiado en entrar en el meollo de la trama, mucho más interesante para los espectadores “frikis” que las misiones de Echo. No me entendáis mal, yo soy un gran defensor de los procedimentales, a veces uno necesita seguir una serie en la que si te quedas dormido y te pierdes el final de un episodio no se trate de una tragedia irreparable, pero lo de mezclar un arco que se alarga durante una o varias temporadas completas con episodios autoconclusivos no siempre es una buena idea (aunque puede funcionar, a  X-Files o Fringe me remito)

Tampoco debemos de juzgar a Dollhouse por su audiencia, por lo que a mí respecta con que una serie tenga 1 espectador que le guste, y ese sea yo, ya tengo suficiente, pero es evidente que ésta, la falta de ella, ha condicionado el desarrollo de la misma, tras una primera temporada, que he de confesar que a mí me gustó, que podríamos calificar cómo un fracaso, en la segunda temporada el “tío Josh” se decidió a darle un final lo más digno posible a la historia, al menos esta vez no le pasó cómo en Firefly en la que tuvo que inventarse un final en forma de Película (Serenity) que a pesar de ser muy buena es más una secuela que un cierre. Esta vez Whedon ya nos dejó marcado hasta dónde tenía pensado llegar con el perturbador episodio Epitaph One que transcurría en un futuro en que se planteaba un “worst case scenario” en que la tecnología de impresión de personalidades se les ha ido de las manos. Así que en realidad teníamos 2 tramas que cerrar, la trama principal y la creada por Epitaph One, el resultado de ambas ha sido un tanto desigual.

En la primera, la historia fue atando la mayor parte de los cabos que habían quedado sueltos, hemos visto cómo algunos personajes iban ganando relevancia, sobre todo la pareja Victor/Tony y Sierra/Priya (la impersonación que hace “Victor” de Topher es memorable) y se ha ahondado en las implicaciones éticao/filosóficas de la posibilidad de implentar una personalidad ajena en un cuerpo; yo en ese aspecto puedo darme por contento con la manera en que se desarrollan los acontecimentos aunque todo no debe de quedar tan cerrado cómo se da a entender ya que se da lugar a la segunda trama.

En la trama apocalíptica que vemos en el último episodio “Epitaph Two:Return” y cómo escenario futuro probable en “The Attic” vemos cómo toda la toda la pandilla tiene que salvar un mundo en el que la posibilidad de implantar una personalidad de manera remota desencadena una especie de locura colectiva en la mayor parte de la gente que se dedicar a matar y probablemente comerse a los que no han sucumbido, todo se resuelve, en mi opinión, de una manera bastante apresurada, sin sacar todo lo que se podría de una historia que podría haber dado para bastante más, pero quizás es cosa mía, a mí es que lo apocalípctico me puede.

No sabría decir que sabor de boca me deja, hemos tenido muy buenos momentos y episodios bastante memorables y algunas cagadas de bulto, quizás el señor Whedon, conocedor cómo es de la industria podría haber procurado lanzar un par de huesos para evitar ser devorado por los perros. A mí personalmente me parece que la elección de la actriz que encarna a Echo ha sido equivocada, pero seguramente también sea cosa mía, la Dushku no me gusta un pelo; a cambio he podido disfrutar de la breve intervención de Summer Glau, una debilidad personal mía, aunque tras la rehabilitación de Nathan Fillion probablemente sea una de las mayores “series killer” del actual panorama televisivo.