Best of breed

By , 5 diciembre, 2011 6:12 pm

En algo en lo que coinciden bastantes de las opiniones que he visto, sobre todo algunas en las que confío especialmente, es en que las novedades de este año han sido un tanto decepcionantes. Se esperaba mucho más de series como la decapitada The Playboy Club, la muy esperada para nada Terranova o incluso (y esto es una opinión muy personal) Pan Am; puede ser que me olvide otras, veréis que no hablo de ninguna comedia porque de hecho no ha habido ninguna que me haya enganchado, y eso que hasta ahora Zoey Deschanel no me caía mal, tampoco sé si podríamos incluir como serie de esta temporada una serie de este verano como Alphas con muchas menos pretensiones que Heroes pero muchísimo menos aburrida y que también recomendaría.

Person of Interest quizás sea la que yo tendría más reticencias a poner entre las mejores pero lo cierto es que si que es de las que más me gustan. Parten de una premisa imaginaria pero a primera vista atractiva, en un mundo post 11-S una especie de Echelon con esteroides que se dedica a espiar a la gente en busca de amenazas contra la seguridad nacional, el sistema tiene capacidad para identificar situaciones comunes en las que una persona puede ser víctima o cometer un crimen pero estas son descartadas ya que son consideradas indiferentes de acuerdo con el propósito original de la máquina. Estos flecos del sistema son utilizados por un multimillonario atormentado que participó en su creación, al que da vida Michael Emerson, para aportar su granito a la sociedad junto con un ex-agente de la CIA, interpretado por Jim Caviezel, que se dedica básicamente a la sana tarea de impartir justicia a base de hostias, algo que quizás echábamos de menos los seguidores de Jack Bauer.

No es una obra maestra ni tiene tiene demasiadas complicaciones, pero es bastante entretenida, lo que no es poco, por ponerle un pero me quedo con el episodio s01e08 que no sé cómo el sistema puede terminar que lo que ocurre en el mismo no es un problema de seguridad nacional, pero es que yo soy un poco puntilloso. La interpretación de sus  protagonistas es sólida y creíble, no sé si Caviezel tendrá muchos más registros interpretativos pero lo cierto es que este papel le viene como anillo al dedo.

La segunda serie que incluiría en mi particular lista es Boss; por si alguien tenía la más mínima duda de que Kelsey Grammer es un pedazo de actor aunque  quizás se había encasillado demasiado en papeles de comedia (con poca fortuna, además, en los últimos tiempos) yo recomendaría ver aunque sólo sean los 5 primeros minutos de esta serie en los que a Tom Kane, el alcalde de Chicago al que Grammer interpreta, le comunican que tienen una enfermedad degenerativa incurable, decían en yo disparé a JR que con su interpretación en este episodio se había ganado la nominación a los Emmy, yo estoy de acuerdo. El problema que tiene Boss es que quizás por la temática, el ambiente y la manera de contar las cosas recuerda un poco a “The Wire”, sobre todo a sus 2 últimas temporadas que estaban centradas en las entretelas del mundillo de la política y del periodismo y la gente tiende en gran medida a poner etiquetas a las series de ” la nueva..” (recordemos cuántas series han nacido muertas al ser proclamadas como la nueva Lost) y en este caso estamos hablando de la que no sólo en mi opinión es la mejor serie de la historia. Esto puede ser un caramelo envenenado para quién acuda a ver esta serie con unas expectativas tan elevadas.

No, no es The Wire, pero es que ni siquiera Treme que es una serie apoteósica es The Wire, si vencemos este prejuicio podremos disfrutar de una serie que habla de política, de corrupción y en definitiva de la debilidad de la condición humana, que en esencia es de lo que vienen hablando los grandes dramas desde la época de Shakespeare.

La última serie que quería comentar es Homeland  la que según casi todo el mundo es la mejor serie de esta temporada,  y no seré yo quién enmiende la plana a la opinión mayoritaria. Lo primero de todo es congratularnos de ver que Showtime es, efectivamente, capaz de hacer algo más que dramedias de 30 minutos (hola, Dexter) aquí tenemos una historia de espías e intriga de las que a mí tanto me gustan apoyada en las espaldas de dos pedazo de actores como Damien Lewis y Claire Danes secundados por unos también espléndidos Mandy Patinkin (hola, me llamo íñigo Montoya) y Morena Baccarin, que no sé si es tan guapa que cualquier cosa que hace ya me gusta o que lo es tanto que me hace no ser consciente de lo bien que lo hace. La historia es la de un marine americano capturado en Irak que tras 8 años desaparecido es rescatado y una analista de la CIA, que se toma demasiado en serio su trabajo, convencida de que le han lavado la cabeza y se dispone a cometer un acto terrorista en los EEUU.

Al principio la serie parecía que iba a darnos aquello cuyo sabor nos dejó en la boca la tristemente malograda Rubicon según ha ido avanzando la serie nos hemos ido encontrando con que en realidad no se parecen tanto como podría parecer, mientras en esta última se trata de desenmarañar un rompecabezas que tiene detrás un juego económico en los entresijos de la inteligencia americana, Homeland es una serie mucho más “tramposa” y llena de sorpresas y giros argumentales que nos pillarán desprevenidos. esto lo aviso porque según para quién puede ser un problema (y me refiero a reacciones como las que suscitó The Killing) para mi gusto esta es la serie que más estoy disfrutando y por eso os la recomiendo.

Si habéis llegado leyendo hasta aquí, sabed que el post ha terminado pero querría hacer un comentario con “spoilers” de lo visto hasta el séptimo episodio, si todavía no has llegado hasta allí, te ordeno que abandones inmediatamente. En el s01e07,  cuando Carrie y Brody están en la cabaña, ella desliza el comentario de que lo siente pero no tiene té Yorkshire Gold, variedad que descubrimos en el s01e05 que es la preferida del sargento Brody cuando se lo prepara su mujer; esto le lleva a pensar, acertadamente, que ella lo estuvo espiando ya que nunca bebió té en su presencia. De esta manera se produce un nuevo giro argumental, aunque en mi opinión fue introducido de una manera muy poco sutil ya que la vigilancia en casa de Brody sólo se mantuvo hasta el cuarto episodio, evidentemente que suponemos que no era la primera vez que tomaba té pero se habría solventado de una manera más elegante si lo hubiéramos visto realmente en alguno de los 4 primeros episodios, parecería mucho menos algo introducido con calzador y sobre la marcha. ¿soy yo el único que opina así?

 

Cuéntame un cuento…

By , 4 diciembre, 2011 11:27 am

Es muy habitual que en series de televisión o en películas se produzcan curiosos fenómenos de resonancia, de repente coinciden en el tiempo producciones con una temática común y nos encontramos con que se ponen de moda los vampiros, los dinosaurios, la familia Borgia… y parece que una sola serie o película es poca. En el cine español, por cierto, la resonancia acerca de la guerra civil podría perfectamente derribar cientos de puentes de Tacoma.

La cuestión es que de repente nos encontramos con que se ponen de moda las historias basadas en los cuentos de toda la vida, de manera que nos deleitan con una peli sobre Caperucita Roja (de la que la opinión es tan unánime que ni la presencia de Amanda Seyfried me motiva a acercarme a ella aunque sea para tocarla con un palo) y como nos cuentan en Ohhhtv (uno de mis podcasts de cabecera) también se anuncian 3 películas sobre Blancanieves,  con la participación de Charlize Theron, Julia Roberts y Maribel Verdú (*) respectivamente como reinas malvadas (obviaremos por irrelevantes a las Blancanieves, sólo diremos que una de ellas es Kirsten Stewart)

(*) Si, si, ella, y no es otra incursión de la Verdú en el cine americano sino una producción patria, rodada en blanco y negro, muda y ambientada en el ambiente taurino de los años 20, esto si es un buen argumento para no piratear cine español y no la ley Sinde…

Pero vamos, que este blog es de televisión así que nos dejamos de digresiones, el fenómeno de la moda de los cuentos clásicos, como no podía ser de otro modo, también ha tenido su reflejo en las series de televisión, así que dos de los estrenos de esta temporada tocan esta temática.

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House: esto se acaba

By , 1 julio, 2011 7:45 am

Aviso: en este post se incluyen spoilers de lo ocurrido hasta el final de la séptima temporada de House… y alguna que otra especulación.

Bueno, 2 entradas en  menos de 1 mes, últimamente estoy desatado…

El caso es que una de las razones que me fuerzan a vencer la pereza de seguir escribiendo son algunas pequeñas tradiciones, una de ellas es la de escribir sobre House, ya que me he fijado que he escrito sobre todos los finales y principios de las últimas temporadas: House tocando fondo e internado en un psiquiátrico, House reformado y afrontando la vida con un puntillo optimista, Cuddy acudiendo al rescate de House y reconociendo al fin sus sentimientos hacia él y comenzamos esta séptima temporada con House y Cuddy en una extraña situación en la que tendrían que compatibilizar su relación profesional con la personal que por otra parte iba viento en popa.

Sabíamos que esto no podía durar, que al final, de una manera u otra House la cagaría, Cuddy se daría cuenta de que esa relación no le iba a dar más que dolor y se terminarían separando; es más, si no fuera así seguramente la serir correría peligro de convertirse en una especie de sitcom, una sitcom que probablemente yo disfrutaría pero que no sería House. El caso es que eso fue lo que pasó y lo llevaron de una manera pasablemente buena, a House se le va la olla, se casa con una puta y vuelve Thirteen, hasta aquí todo correcto (obviemos el molesto y prescindible personaje interpretado por Amber Tamblyn)

Pero uno no vive en una burbuja y de repente lee noticias inquietantes de que Lisa Edelstein deja la serie por problemas económicos, además; llamadme ingenuo pero me gustaría pensar, ya sé que no es así, que a la hora de crear tramas e  introducir o sacar personajes de una serie se tienen en cuenta solo criterios artísticos. Odio esos finales de temporada en los que hay un cliffhanger barato en el que hay un tiroteo o explota una bomba cuyo resultado no lo deciden los guionistas (o la pericia de los médicos de urgencias que atienden a los heridos) sino el Departamento de Recursos Humanos, todo esto me recuerda un poco a lo que le pasó a Drake Ramoray en Friends.

Sabiendo todo esto, el final supuestamente impactante de la séptima temporada de House me impactó más bien poco y me cabreó más bien bastante, seguramente en gran parte por lo que fui acumulando de prejuicios antres de verlo pero en otra parte importante porque me ha parecido metido con calzador, porque House hasta ahora había sido un tipo egoista, que se pone a sí mismo por delante de todo el mundo y muy capaz de hacer daño para salirse con la suya o demostrar algo; el House del final de la séptima, sin embargo, es simplemente un cabrón, dispuesto a hacer daño (mucho daño, de hecho, quizás la paternidad ha cambiado mi punto de vista, pero ahí había una niña a la que hubiera atropellado sin ningún miramiento) por el simple hecho de hacerlo. House era un tipo que podía resultar simpático a quien no fuera el destinatario de su mala uva, este House simplemente ya no me resulta simpático.

Ahora sabemos que la próxima temporada será probablemente la última temporada y que para saber lo que pasará de ahora en adelante tendremos que vigilar la situación contractual de los actores protagonistas. En realidad esto es como las hamburguesas de un sitio cutre, que te encantan pero no quieres saber lo que pasa en la cocina, para disfrutar de House no necesito saber  que la cadena que la emite (Fox) ha pedido a la productora (NBC Universal) que baje el presupuesto, ni que de los actores principales solo Hugh Laurie, Olivia Wilde, R.S Leonard y Omar Epps tienen contrato y solo durante un año. Seguramente el año que viene me comeré una hamburguesa más porque sé que el restaurante va a cerrar, pero por otra no paso, que tengo el colesterol alto.

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