Revenge
Tarde de nochebuena, la mesa montada, los canapés hechos, la cocina recogida y ya sólo falta esperar a que llegue la gente. ¿Y qué me pongo a hacer? Empezar a ver Revenge.
Lo sé, voy tarde, TODO el mundo me la había recomendado, pero yo, que a veces soy muy cazurra, pensaba que no me iba a gustar. Pues menos mal, porque entre nochebuena y navidad me he puesto casi al día, cada momento que no he estado con mi familia, he estado viendo Revenge.
Por si algún rezagado queda que no sabe de qué va la serie, la premisa es sencilla, una chica se venga de toda la jet set de los Hamptons por algo que le hicieron a ella y a su padre en el pasado. Y vaya si lo hace, con una frialdad y en muchos casos un buen gusto excelente (en otras se le va el tema un poquito de la mano).

Seguramente no sea la serie de nuestras vidas, o será que gana en maratón, o que a todos nos gusta que los ricos y malévolos sufran, no sé qué será, pero me declaro FAN desde ya mismo.
¡Y por fin podré hablar en las reuniones seriefilas cuando hablen de la serie!
Y vosotros, ¿os habéis dejado encandilar ya por Emanda?

Un culebrón, y como ya repetí mil veces a quien no le guste un buen culebrón no es de fiar! Larga vida!
Lo que nos gusta a ti y a mi un buen culebrón!
La clave es esa, que es un culebronazo de los de antes. Y en el fondo, eso es lo que nos gusta: sufrir y ver sufrir a los demás (en la ficción, claro). Yo la empecé con cierta condescendencia y he terminado superenganchada. Además, es la serie perfecta para comentar con los amigos, ya verás qué caña le vamos a dar el miércoles
La verdad es que si, es un culebrón tipo Falcon Crest (salvando las distancias, claro). Estoy deseando destriparla el miércoles!