El pasado sábado termino en AXN la séptima y última temporada de El Ala Oeste de la Casa Blanca, con 2 años y pico de retraso, pero al fin hemos visto terminar esta Obra Maestra de la televisión (las mayúsculas son totalmente intencionadas)
¿Por qué me gusta “El Ala Oeste de la Casa Blanca”?
Pues porque me gusta hablar y oÃr hablar de polÃtica, porque a través de esta serie se nos dejaba mirar por una ventanita desde la que mirar lo que pasa en la cocina del mundo (aunque el pavo sea de mentira) y porque estarÃa bien que la cosa fuera asÃ, y que los polÃticos sean gente inteligente y concienciada y que además te cayeran bien, vale, quizás imaginar a todo un premio Nóbel de EconomÃa, como era Bartlet, de presidente de los EEUU haya sido una sobrada de Aaron Sorkin (aunque los estudiosos de EconomÃa, como expertos en predecir el pasado, estén últimamente perdiendo credibilidad) sobre todo si lo comparamos con el presente.
¡Por qué amo “El Ala Oeste de la Casa Blanca”?
Por Josh Lymann, tengo que confesar que siempre ha sido mi preferido, por Donna Moss y su TSNR con Josh, por C.J. Cregg, por Toby Zieggler, por Sam Seaborn, por Joshia Bartlet, por Charlie Young, por Leo McGarry (snif) y por tantos otros personajes más o menos importantes (¿cómo olvidar a aquella Dolores Landingham?) asà como invitados especiales (por ejemplo pudimos ver por primera vez la quÃmica que existe entre Bradley Whitford y Matthew Perry, que Sorkin nos volvió a brindar en “studio 60″), eso si a mandy Hampton la odiaba, menos mal que duró poco.
En definitiva, es de aquellas series que uno sabe que volverá a ver desde el primero al último episodio y a disfrutar como la primera vez, auqnue hay que confesar que se notó la marcha de Sorkin a partir de la 5ª Temporada. Como “bonus track” aunque en la séptima temporada se pisa poco la moqueta del Despacho Oval se ha visto un poco los entresijos de una campaña electoral en “yankilandia” cosa que siempre es interesante, de hecho hay quien afirma que hay bastantes paralelismos entre ambas campañas.

Que pena me dio terminar de ver esta serie… La cual por cierto es de las pocas que recuerdo preferir doblada en vez de en V.O.
Bien es cierto que la etapa de Sorkin en la serie es sublime, pero las dos ultimas temporadas a mi me han encantado tanto o mas que las anteriores. Sin embargo, solo cuando se centraban en los personajes de Santos, Vinnick y todo el tema de las primarias y la carrera presidencial. Cuando volvian al “Ala Oeste” la serie no me resultaba tan entretenida. El carisma del personaje de Santos le dio nuevos aires a la serie. De hecho, muchos de mis momentos preferidos de la serie son con el como protagonista. Le dieron un final muy digno a la serie, pero no me importaria nada que hubiera continuado con el como presidente del nuevo gobierno.
A mà también me pasó que preferà verla en versión doblada en lugar de la original, pero no es que me gustara más, es que en V.O. no pillaba la mitad de las cosas.