Ayer echaron por la Fox un episodio “nuevo” de Anatomía de Grey (nota del autor: aplicar todo tipo de connotaciones, además de las ortográficas, a las comillas) titulado Every Moment Counts ahora yo tendría que poner un aviso de spoilers para que quién no lo haya visto no siga leyendo no vaya a ser que le chafe algo de lo que ocurre en el episodio, pero no lo haré por un único motivo, porque no hay nada que pisar, aún así, si eres de los que consideran que el que se haya acabado el tetrabrick de leche de la nevera es un hecho sopresivo e inesperado quizás no deberías de seguir leyendo (bueno, miento, si no has visto la segunda temporada de Anatomía de Grey tampoco deberías de seguir)
Dicho esto, me reafirmo: Denny Duquette, muérete (otra vez).
El episodio es un filler de manual en el que resucitan al fallecido Denny Duquette, bajo la apariencia corpórea de Jeffrey Dean Morgan se dedica a hacer un repaso a las escenas más memorables (y por tanto ñoñas) de las 3 temporadas de la serie, todas ellas adornadas por la bovina sonrisa del actor, recurriendo al recurso de la cuarta pared del que nos hablaba ayer Mr. Macguffin pero en su versión chungui-casposa.
Al final ni siquiera vimos el episodio completo, pero los 15 minutos que perdimos ¿quién nos los devuelve? ¿ein?
Vale, que en Friends hicieron lo mismo en varias ocasiones ¿y qué? Friends es Friends.
Hace un par de días una
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